Alguna vez, en esos interminables viajes de carretera, cuando las palabras se agotaban, y las miradas evitaban cruzarse, descubrí que todo aquello era solo un pasaje. En esas sonrisas llenas de paz que nos encontramos en el camino, hasta los sitios más remotos y las circunstancias más alejadas de la mía, vi la señal de que debía haber un lugar así para mí, un lugar de paz.